Del 40 al 2000
los optimistas decían: nunca más volverán
los extremos, con sus cortejos de muerte.
Creían sinceramente todo aquello
enterrado y final.
Las Europas renacen de las ruinas
y McCarthy, el gran intelectual,
nos dibuja como será el futuro:
guerra fría, preparando el Vietnam.
Al 50 aparece Elvis Presley,
Pedro Infante, Mickey, Marylin.
Un nave nos espía del cielo,
el piloto: un ruso, Gagarin.
Hay remedios para engañar la muerte,
Perón baila su tango militar,
yo descubro Stalin y el partido,
me dispongo a revolucionar.
Al 60 Fidel, Sierra Maestra, nos propone
la nueva sociedad.
En Berlín escasea el cemento,
altos muros se van a levantar.
México 68, olimpiadas, la muerte va a ganar,
en París Jean-Paul Sartre levanta barricadas
de papel en Saint-Germain.
Al 70 con bigotes y dos hijos
pico piedras, me construyo un chalet.
Al vecino no le gusta mi obra,
su apellido terminaba en -chet.
Viajo mucho como representante
de una marca que dejó de existir.
No hay repuestos, se termina el negocio,
por lo menos hasta el año 2000.
Los 80 voy haciendo guerrillas
desde una terraza en París.
Con el SIDA, fin del socialismo,
el amor en libertad llegó a su fin.
Los 90 son bien conocidos,
todos saben lo que aquí va a pasar:
economía libre de mercado,
no sé si la mierda va a alcanzar.
Pero soy enfermo de optimismo,
de esta fosa habrá que salir.
Por eso, queridos compañeros,
nos veremos el año 2000.
Por eso quiero darles cita
al comienzo del año 2000.
La cantante, flautista y compositora catalana Magalí Sare presenta Descasada, un trabajo entre la investigación antropológica y la libertad musical. Sare se sitúa en una escena de mujeres altamente formadas que han redefinido la canción de autor contemporánea.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La última edición del BarnaSants, la primera dirigida por Marçal Girbau, ha reducido un 40% el número de conciertos pero ha aumentado un 33% la asistencia y la venta de entradas. Girbau, que ha valorado positivamente esta 31 edición en la rueda de prensa celebrada hoy en Barcelona, ha apostado por menos fechas, más peso artístico y producciones propias con recorrido. Y una vez más se ha reivindicado la creación del Ateneu de la Cançó.