La llamarada
¡Qué linda la madrugada
con ese sol trafoguero!
“Hay que ahorrar pa’ no ser pobre”
un pión viejo me decía
y a él nunca le sobró un cobre
pa’ comprarse una alcancía.
Bichito guapo el hornero,
trabajador como un pión.
No necesita dinero
y a más, y a más no tiene patrón.
El sueldo de un pión carrero
nunca se debe aumentar
pa’ que valore al dinero
y no aprienda a malgastar.
Los piones, dijo un doctor,
no son hombres delica’os,
a ellos no les hace el dolor
porque están acostumbra’os.
Qué linda la madrugada
con ese sol trafoguero.
Cuando se haga llamarada
va a alumbrar al mundo entero.
Larai, larai, larai, larai, laralero...
¡Qué linda la llamarada
alumbrando al mundo entero!
De “Milongas de un gaucho pobre” (1958)
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