Nocturna (Canción sin tiempo)
con mi luz de minero, con mi andar.
Yo descubrí que las estrellas
no son culpables, no son ellas
las que inventaron los segundos
y los minutos de este mundo.
Yo comprendí que no son ellas,
no son culpables las estrellas,
no.
A esta noche de grillos le he de dar
mi violento relámpago al cantar.
Yo descubrí que los planetas
no son culpables de las restas,
que la matanza de mi tiempo
no es culpa de esos elementos,
yo comprendí que no son tretas
que sean obras de planetas,
no.
A esta noche tan hembra la he de amar
con mi sexo satélite girar.
Yo descubrí que la menguante
luna de miel duele bastante
y que entre dos todo es posible,
de lo más bello a lo terrible,
lo comprendí entre la amargura
del lado impuro de la luna,
sí.
A esta noche de esclavos liberar
con un pueblo de estrellas titilar.
Yo descubrí que el combatiente
es más honrado y más valiente
cuando no olvida la ternura
bajo la piel de su armadura,
lo comprendí ante la hermosura
del lado claro de la luna,
sí.
Esta noche sin horas partirá
porque el tiempo no existe en mi cantar
y la muerte no sabe mi reloj,
su guadaña no puede con mi amor.
Yo descubrí que las estrellas
no son culpables, no son ellas
las que inventaron los segundos
y los minutos de este mundo.
Yo descubrí que no son ellas,
no son culpables las estrellas,
no.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
La cantautora de Tortosa repasa el significado de su nuevo triple álbum, explica el simbolismo de Groenlàndia, reivindica el papel del BarnaSants en su trayectoria y recuerda el concierto con el que clausuró la 31ª edición del festival junto a la Banda de Música de La Sénia.
El nuevo libro Mig segle vora el drac. Una història del grup Falsterbo de Miquel-Lluís Muntané reconstruye más de medio siglo de trayectoria de Falsterbo, uno de los grupos fundamentales —y el más longevo— de la Nova Cançó, y, a través de su historia, recupera una parte esencial de la memoria musical y social de Cataluña.