Baila la maga (o Verte bailar)
de pronto un foco azul la ilumina,
abre en el aire una herida fina
y nace, la bailarina.
Ya la estaba esperando el galán,
vástago rubio y turbio de Adán,
músculo y brujo, un lujo alemán,
un Tarzán, algo holgazán.
Mariposa dudosa y discreta
la bailarina va hacia el atleta,
parecen tener una secreta
cita de amor celestial.
Verte bailar flotando en puntillas,
temblando de pasión en mi silla
sentí que eras mi mar y mi orilla,
mi sal, mi sangre y mi pan.
Viniste al pueblo en tren a mi lado,
tus zapatos de raso dorado
bailaron en mi patio empedrado
debajo de mi laurel.
Pero eran alaridos tus besos,
cadenas y candados tus huesos,
tus pies alados, mármol y yeso,
papel sellado tu piel.
Gracias por obsequiarme tu honor,
confitura de raro dulzor,
como si fuese tu corazón
con un moñito punzó.
Gracias por el pecado y el hambre,
por tus muslos helados, tu carne,
gracias por olvidarme también,
no bien cruzaste el andén.
(1984)
Milonga
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