Tabaré
nació en los bosques de Caracé el guerrero,
¡hijo de mi dolor! una española
le decía llorando ha mucho tiempo.
Duerme hijo mío, mira: entre las ramas
está dormido el viento.
Ahí va callado, taciturno, extraño
Tabaré por el pueblo;
Blanca lo observa, sigue del charrúa
los tristes movimientos;
¿Es ella la que flota en su pasado?
¿Es la blanca visión de sus ensueños?
A una mujer tan blanca como aquélla
oyó cantar los cánticos maternos:
Duerme hijo mío, mira: entre las ramas
está dormido el viento.
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Canción
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