Cuando amaneció febrero
su cintura se perdió,
pálida y fugaz vino la impresión
como de raíz recién plantada.
Empezó a latir la vida
debajo del corazón,
suerte de mortal
donde no hay error
para cultivar mañanas.
Cuánto hay de amor en su beso,
cuánto en sus ojos de fe.
Cuánta maravilla le ha subido el peso,
cuánta nacerá después.
Cómo se ha inclinado el lecho,
cómo le cambió el olor,
cómo, dulcemente, le ha crecido el pecho,
cómo se verá mejor.
Más que acariciando el vientre
lleva su mano al amor,
palpa de perfil, siente su temblor
y abre la sonrisa ante el espejo.
Como adivinando sexos
borda su sueño de azul,
cosas del color,
puede ser mujer
y teñir de rosa la esperanza.
Cuánto hay de amor en su beso,
cuánto en sus ojos de fe.
Cuánta maravilla le ha subido el peso,
cuánta nacerá después.
Cómo se ha inclinado el lecho,
cómo le ha cambiado hasta el olor,
cómo, dulcemente, le ha crecido el pecho,
cómo se verá mejor.
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