Siete (he did it his way)
de lunes a domingo de la noche a la mañana.
Tu mundo acompañado de lo mismo, un verdadero paraíso,
siete paredes blancas y en la sala:
tus hijos, la pensión, tu esposa enamorada de Sinatra.
Te alistan el café y las tostadas, otra vez quemadas,
y lees el periódico incompleto.
Los niños al colegio,
recreos, el mercado, la mesada.
Y todo gira igual, tus horas tu papel,
esclavo del reloj, los días y años,
siete pecados más perdonados
ya es lunes otra vez.
El beso en la mejilla cotidiano y esperado,
después de siete años las palabras
(por dios vida como te amo)
se perdieron entre celos y los vicios,
de lunes a domingo y en la cama:
tu ves televisión, mientras tu esposa sueña con Sinatra.
Enciendes el motor y la jornada
y toca el viejo "tape" Silvio en concierto, recuerdas el colegio,
tus sueños ya sin cuerdas, la guitarra.
Y todo gira igual, el tiempo que se fue,
esclavo del reloj, los días y años,
siete pecados más perdonados,
lo que quisiste ser.
Te miras al espejo algo cansado,
desde hace siete años no haces nada.
Tu nieta ya mayor, escucha Silvio y toca la guitarra.
Con esta canción buscamos hacer una reflexión acerca de la necesidad de no abandonar los sueños y utopías personales y sociales
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