Niños
frente a la playa de Copacabana
la calle huele a humedad
a fruta sexo bronceador cachaza
A 30 pisos de altura
veo la vida que me mira y pasa
bebiendo agua de coco
frente a la playa de Copacabana
cuando den las diez no volverán a casa
se quedarán ahí no volverán a casa
cuando den las diez los niños de la playa
se quedarán ahí no volverán a a casa
como los coches luz de farola
como los gatos y las baldosas
como las tiendas y los buzones
como basura por los rincones
como los perros intentando vivir, viviendo
Desde la asfixia y la altura
veo el temor de la ciudad dormida
nada se intuye en el aire
de la violencia en la que todo gira
Colombia avanza y el mundo
no sabe nada y si lo sabe olvida
y todo sigue girando
morir al día es parte de la vida
niño del dolor que cuelga de los coches
y aspira oscuridad crecida de la noche
niño del dolor sin nada a que agarrarse
perdido en la ciudad ya es parte del paisaje
A muchas horas de casa
miro la luz de la ciudad torcida
la inmensidad del D.F.
la multitud que en el smog respira
A muchas horas de casa
otra mirada nos observa y mira
y la serpiente emplumada
quedó atrapada y ahora es luz cautiva
Niño del dolor haciendo piruetas
a cambio de tener migajas o monedas
niño del dolor que juega a hacerse grande
ausente del amor ya es parte de la calle
La cantante, flautista y compositora catalana Magalí Sare presenta Descasada, un trabajo entre la investigación antropológica y la libertad musical. Sare se sitúa en una escena de mujeres altamente formadas que han redefinido la canción de autor contemporánea.
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