Hablar
porque estoy al otro lado del camino.
Si nos falta algo puede ser
la razón de un sueño
Desde aquí empieza todo
y la tarde en la oscuridad percibe
la mirada que fija el blanco de una idea,
una aurora de paz si falta algo.
Los rostros pálidos esconden el sol
espero la boca que tengo en la mente
del único beso,
una y otra vez perfectamente listos
para tropezar con la luz.
No puedo detener el miedo de tu frío
y las dolencias que arrastran tus comienzos.
El engaño que ciega la amargura
nocturna de la angustia
coge los anhelos de este tiempo.
Y háblame, háblame una y otra vez,
mi tierra devora las semillas
y todas las linfas de infinitas jornadas.
Te grito la valentía del amor que queda
siempre, siempre.
Pregunto con obsesión de un navegante
que el viaje sea el signo de tu mano que aprieto,
la mano que tengo en la mente.
Puedo mirarte de lejos
sin agregar nada.
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