Dama de una noche
que me empujaron hacia ti en aquel café,
tu estabas escribiendo no se que,
llovía y te miré,
manojo de tirabuzones pálidos
al poco nos buscábamos los dos
esperar y hacer como si nada
y por que no, si nadie me esperaba.
Dama de una noche,
el cielo se me abrió
deja que te cante
quien te halló
sin otro puerto que tú
sin otro ahora que tú,
sin más desierto que yo.
Casi sin querer salimos a la calle
había todo un siglo por recuperar,
las gentes no se encuentran por azar.
Metí la llave,
que liberó
de nuestros cuerpos pajaritas de papel
amándose en las sombras del hotel
clareó
y todas se murieron.
Mira Juan, yo vine por dinero.
Dama de la noche,
la noche te engañó
deja que te cante
quien te amó
sin otra idea que tú,
sin otra prisa que tú,
sin más regreso que yo.
ba, dara, dara...
(1980)
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
El cantautor español Pedro Pastor ha tenido que suspender los conciertos que tenía programados durante agosto en Estados Unidos después de que no le haya sido concedido el visado de trabajo.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El cantautor, escritor e intelectual italiano Francesco Guccini, autor de canciones fundamentales como Auschwitz, La locomotiva (La locomotora) o L’avvelenata (La envenenada), ha fallecido a los 86 años. Durante cerca de medio siglo, Guccini construyó una obra estrechamente vinculada a la memoria, la historia, el compromiso social, la literatura y una particular manera de observar las relaciones humanas y el paso del tiempo.