Por algo será
no dejes el amor para mañana.
Vente conmigo antes de que la aurora
entre como un tumor por la ventana.
Si me quieres querer, quiéreme hoy,
porque sabes que estoy desangrándome de ganas.
Si quieres olvidarme date prisa,
no me consuela tu amistad, tu duda.
Mejor eran mis celos y tu risa,
tu carne de alcanfor, mi fe desnuda.
Si quieres olvidarme, olvídame
pero no me des más besos de Judas.
No me cuentes después, no me jures "quizás",
cuando pienses "tal vez" no me trates de usted,
no me digas jamás,
dale cuerda al reloj, corazón, cuando quieras volar;
si la gente me llama Pasión, por algo será.
Un tinto de verano, un bienmesabe,
un marinero en tierra, una sandía,
un zumo de melón con una llave
para cenar en mala compañía.
No me obligues a entrar donde no cabe
más que un alma gemela de la mía.
Pista 12 del disco de Pasión Vega Flaca de amor, de 2005.
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Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.