Queda todo
¡tan cerca del silencio que te alejó de amar!
Queda todo tan gris y vacío
que incluso el hastío parece normal.
Y la vida en una semblanza,
rompe la garganta
y te empuja a luchar
por las cosas que lleva tu sangre
que te calman el hambre y la soledad.
Y al final del día,
al filo de lo cansado,
suena una sinfonía
que te empuja a seguir andando.
Aunque seas carne de reloj,
te niegas a no ser un luchador,
porque no estás vencido
porque aún queda camino,
porque tú eres
la siembra,
el agua
y el molino.
(2000)
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
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Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
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