Canción del Partido
ah, que suene a bongó,
que diga claridad
y que Navidad se vuelve.
Un lindo aguinaldo,
danza de guerra,
cantando por encargo,
paz traída de la sierra.
Rúmbala ca tingui tonga tanga,
rúmbala ca tingui tonga ta.
El Partido ya está,
y eso sí que va,
eso ya está,
eso sí que va,
eso ya está.
Mira que suene a obrero,
un obrero encarnado,
engrasa matracazos,
noche de sindicato.
Una canción de lucha,
ah, de unión nacional,
marcha por la avenida
calle allá, en la capital.
La vanguardia está en la calle,
va rugiendo el arrabal,
mira, mira, mira, mira
las vitrinas de cristal.
Saca el cuero, militante,
tócale al Tío Sam,
¡libertad a la Antillana!
¡Libertad a la Vietnam!
Somos los socialistas
por un mundo mejor,
vamos, pues, to’s a la calle
organizando al luchador.
Partido Socialista,
vamos, vamos a luchar:
son los trabajadores
los que van a gobernar.
¡Mira!
¡Mira, mira, la Revolución!
Aguinaldo
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
El cantautor, escritor e intelectual italiano Francesco Guccini, autor de canciones fundamentales como Auschwitz, La locomotiva (La locomotora) o L’avvelenata (La envenenada), ha fallecido a los 86 años. Durante cerca de medio siglo, Guccini construyó una obra estrechamente vinculada a la memoria, la historia, el compromiso social, la literatura y una particular manera de observar las relaciones humanas y el paso del tiempo.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.