El adiós del soldado
Me voy, adiós lucero de mis noches
-dijo un soldado al pie de una ventana-
Ya volveré, no llores alma mía,
que volveré mañana.
Ya se divisa por el oriente el alba,
ya se asoma la estrella de la aurora,
y en el cuartel tambores y cornetas
están tocando diana.
Versión de Marina Rossell:
Adiós, adiós lucero de mis noches
dijo un soldado al pie de una ventana
Me voy, me voy no llores alma mía
que volveré mañana.
Ya se divisa en el Oriente el alba,
ya se tiñe de rojo la mañana
y en el cuartel tambores y cornetas
están tocando diana.
Horas después cuando la oscura noche
cubría de sombras el campo de batalla,
bajo la luz de un día pálido y triste
un joven expiraba.
Se ve vagar la misteriosa sombra
que se detiene al pie de una ventana
y murmura “no llores alma mía”
que volveré mañana.
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