Ay Papá Bolero
y aquel temblor le quedó metido adentro del hueso
siendo tal vez que por eso, ya de chiquito, bailaba,
y al cumplir los diez soñaba que así,
meneando las patas, iba a llenarse
de plata, de joyas, dulces y papas.
¡Qué petulancia sin fin! El pobre negro infeliz
se cree que al fin va a salir su jeta fotografiada
en los botes de pomada como el perro Rintintín
o en las cajitas de cerillas como sale la Esther Williams
sonriyendo en tres colores por lo buena que es la vida.
Creció mezclando el trabajo con el taco y el puntín
y aunque faltaba el churrasco le hincaba el diente al maíz
y así, esperando la fama, zapateaba en los galpones
oyendo, a falta de tambores, el traquetear del molino
desparejo cual destino de negro solo y pobre.
Papá Bolero un buen día se levantó muy temprano,
desayunó huevos fritos con perigil matizado
y se largó de su pueblo dejando negros y gallos
y escuchando entre las ramas el cantar del guacamayo.
Naide triunfa en estos corralones,
yo me voy a recorrer el mundo
y endemientras que no me haga un astro
voy a ir haciendo alguna changuita
como para ir tirando.
Ay, Papá, Papá Bolero, Papá,
zapateando los caminos
quien te viera como yo te veo.
Oiga, don tabernero,
¿no precisa un bailarín pa’ amenizar estos contertulios?
Lo que yo preciso es un lavacopas.
Venga pa mí que el hambre es loca.
¡Ay, Papá, Papá Bolero, Papá,
enjabona los cristales
zapateando con el son de los comensales.
Oiga, don cirquero,
¿no precisa un bailarín de cuerda floja o de pista?
Lo que yo preciso es un juntacacas
pa’ la higiene de los leones y las panteras.
Venga pa’mí que el hambre es fiera.
Ay, Papá, Papá Bolero, Papá,
con chaqueta colorada, pala y un escobillón
va de jaula en jaula.
Papá Bolero un buen día se levantó muy temprano
desayunó huevos fritos con perigil matizado
y se largó de su pueblo pitando medio cigarro
y escuchando, entre las ramas, el cantar del guacamayo.
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