Canción para una lágrima
esmeralda matinal;
era un trino canto miel
en el pico de un gorrión,
tímido temblor, azul.
Era un suspiro de sol
sobre un pétalo de flor;
era un sueño musical
en el ala tornasol
de una mariposa de cristal.
Así era la lágrima sentida,
la primera que en la vida
nos llora el corazón,
cuando la inocencia nos habita
y en el pecho nos palpita
cristalina una ilusión.
Hoy encuentro en tu mirar
esa lágrima de amor,
quisiera ser un gorrión
para poderte robar
en un beso el corazón.
Quiero emborracharme con tu boca
las mariposas locas
del poeta que hay en mí.
Déjame una lágrima siquiera
para prendérmela al alma
cuando ya no estés aquí.
Cielo claro, tarde clara
y tus ojos, ¡ah tus ojos!,
dos círculos concéntricos
en el charco azul de tu mirada.
Cielo claro, tarde clara
y tu boca y tus besos una pena
que se me astilló en el alma.
Noche clara, claro cielo,
juntos soñamos atrapar
en aquel charco el lucero,
porque amando,
hasta en un charco cabe el cielo.
Tarde triste, triste cielo,
ya te has ido.
Buscar el olvido es hallar el recuerdo.
Noche oscura, no hay lucero,
pero te quiero, tanto, tanto
que en una sola lágrima
de mi llanto cabe el cielo.
Un día bastante etílico soñé esta canción. Vi en aquel sueño –todo en colores– primero un gran ojo muy triste. La siguiente imagen fue una gota de rocío pendiendo de una brizna de hierba a punto de caer tornasolada, como una lágrima. Luego, un gorrión que recogía la gota con su pico y la llevaba a aquel ojo completando así el ciclo del llanto.
Mientras tanto, la música se ve que me rondaba en la mente durante todo el sueño porque fue despertarme y ponerme a componer la canción. A los pocos minutos estaba concluida. Se la canté a mi madre y le impactó.
Hay que decir que por entonces estaba muy enamorado y esas cosas movilizan; con el alma en la palma de la mano, no tenía más que frotar y el milagro se hacía.
Después, la incluí en mi obra titulada El loco de la vía como lo que era: la canción del primer amor.
Una carta abierta impulsada desde el entorno del BarnaSants reclama la creación del Ateneu de la Cançó en Barcelona, un espacio dedicado a preservar y dinamizar la canción de autor. La iniciativa cuenta con el respaldo de seis de los ocho exresponsables de Cultura de la Generalitat en las últimas dos décadas, abriendo algunas preguntas que van más allá de la música.
Ayer sábado, el Teatre Principal de Inca (Mallorca) se convirtió en el escenario de "60 anys de l’amor perdut", un emotivo concierto homenaje organizado por el festival BarnaSants para honrar la figura de Joan Ramon Bonet el undécimo integrante de Els Setze Jutges, coincidiendo con las seis décadas de su breve pero influyente trayectoria musical.
El cantautor valenciano Feliu Ventura presentó el 12 de marzo en la sala Paral·lel 62 de Barcelona su nuevo disco Tot el que hem guanyat perdent (Todo lo que hemos ganado perdiendo), en un concierto dentro del Festival BarnaSants marcado por una sonoridad más rockera y electrónica de lo habitual. Acompañado por una formación en formato power trío con teclado y una escenografía minimalista, Ventura defendió las siete canciones del nuevo trabajo junto a piezas emblemáticas de su repertorio.
Los cuatro referentes de la música chilena compartirán escenario el próximo 25 de abril en el Parque Estadio Nacional en la primera edición del festival Canción Nacional. El encuentro reunirá a figuras clave de la Nueva Canción Chilena y el Canto Nuevo en una cita concebida como acto de memoria colectiva y celebración.
La cantautora catalana Judit Neddermann presenta Llibert, un tema dedicado a su abuelo fallecido hace dos años, en el que reflexiona sobre la vida y la muerte como un ciclo continuo. La canción, publicada en la misma fecha de su muerte, se acompaña de un videoclip rodado en espacios significativos para su memoria familiar.