Las cartas
Mama, en toavía no pude debutar,
aquí se ve que no voy a triunfar
porque es igual que en los corralones,
se baila por monedas que la gente da como limosna.
En la primera oportunidad que tenga
me engancho en un tren que me saque de esta nación.
Papá Bolero baila sin parar
en los vagones que pal’norte van,
pasa el platillo y algo siempre dan
los pasajeros que mira pasar,
por las ventanas, campo y soledad,
pueblos durmiendo en el polvaderal.
Bogotá, 20 de octubre.
Mama, debutar, lo que se dice debutar, no he debutao,
sin embargo cada día bailo mejor,
cuanti más piores me van las cosas más bailarín me vuelvo:
el hambre, la bailo;
la sed, la bailo;
el miedo, lo bailo;
la gente, la bailo;
soy capaz de bailar hasta el canto de un gallo.
Posdata:
Mama, a veces me dentra como una soledad
de andar lejos
y pa sacarmelá me la bailo toda
y a la final la confundo
y ya ni ella misma sabe si es una soledad
o si es un baile no más.
Papá Bolero ya es profundidad,
verdad y misterio en su danza van
como fantasmas dándole al tambor
y ya no puede parar de bailar,
baila fogatas junto a los que son
como el vecino de la inmensidad
de andar perdidos en el gran danzón,
de muchedumbre sin rumbo ni pan.
Caracas, 21 de diciembre.
Mama, debutar no he debutao,
además estoy pasando algo de apetito;
yo con mi baile soy uno más
entre los miles y miles que andamos rodando
por estos campos de Dios
sin más norte que el pan de cada mañana;
de día le damos al lomo
y de noche nos juntamos en las cantinas
y le damos al aguardiente
y cada cual cuenta su sueño y sus cuitas,
cuando me toca el turno, yo no digo nada,
yo me pongo a bailar;
entonces los muchachos me dicen
que tengo fibra de astro,
que voy a triunfar,
que ellos de aquí no pueden salir
pero yo sí que voy a triunfar;
que me vaya pa’Nueva York,
que Nueva York es la otra cara del mundo,
que en Nueva York está la plata grande,
que en Nueva York están las marquesinas,
y las luces, y las grandes oportunidades pa’ los artistas como yo,
que en Nueva York voy a triunfar.
Entonces nos dentra como una alegría
y empezamos a los abrazos,
y le damos al aguardiente y a los abrazos,
y le damos al aguardiente y a la bailante,
y le damos al aguardiente y a los tambores,
y le damos al aguardiente y a los abrazos,
al aguardiente y a la alegría...
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
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Frank Delgado publica Archivos Descalcificados, un disco grabado en 2018 que reúne diez canciones que habían quedado fuera de trabajos anteriores. El álbum cuenta con arreglos y guitarras de Yibrán Rivero y funciona, según explica el propio cantautor cubano, como una recopilación lógica de composiciones pertenecientes a momentos muy distintos de su trayectoria, algunas escritas hace más de cuarenta años y otras hace más de veinte.
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