Norte arriba
pa’ buscar quien lo quiera ver bailar
mientras va trabajando sin parar
con indios, negros, blancos,
parejitos y bien mezclaos
se van a vender los brazos
como tropa de ganao
vuelan por cañaverales,
socavones y canteras
pellizcando cuatro reales
y más de una azotadera.
Quita la piedra moreno,
corta la caña mi negro,
dura la carga mulato,
pisa el camino bracero,
mate su sombra minero,
beba su trago,
viva su vida,
muera su muerte,
juega su suerte,
beba aguardiente,
sueñe y despierte,
baile su baile.
Todos van dale y pon, de aquí pa allá
muchos son de muy lejos y han llegao
pa quedar en cualquier rincón tiraos.
Indias con la cría al hombro
cosechando en los plantíos,
van sus niños barrigones
coronando el caserío.
Hombres con la pica en mano
van partiendo la montaña;
hay que hallar muy pronto el oro
porque hay vívoras y arañas.
Y a rodar norte arriba bajo el sol
pa’ llegar a la linda Nueva York
donde está el escenario mayor
y a dormir en plazoletas
con mendigos y rufianes
desgastando la chaqueta
de golpear en los zaguanes.
A ver quién contrata a un negro
que bailando se enloquece
y les cuenta con el cuerpo
cosas que les entremecen.
Misisipi, 12 de enero.
Mama, casi debuto,
éramos miles de negros,
chicanos y blancos de alpargata,
traíamos banderas, tambores,
pero cuando me subí al tablao
y empecé a bailar
cayó la autoridad
y se armó un relajo de palos y corridas.
Alabama, Ténesis, Indiana, Nueva York.
Nueva York, 2 de febrero.
Mama, como ve ya estoy en Nueva York,
mañana me pruebo en una boite no muy familiar,
por la noche se llena de gente y de humos,
mujeres pintarrajeadas,
hombres con el sombrero echao sobre los ojos,
gritos y música revuelta.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
La cantautora de Tortosa repasa el significado de su nuevo triple álbum, explica el simbolismo de Groenlàndia, reivindica el papel del BarnaSants en su trayectoria y recuerda el concierto con el que clausuró la 31ª edición del festival junto a la Banda de Música de La Sénia.
El nuevo libro Mig segle vora el drac. Una història del grup Falsterbo de Miquel-Lluís Muntané reconstruye más de medio siglo de trayectoria de Falsterbo, uno de los grupos fundamentales —y el más longevo— de la Nova Cançó, y, a través de su historia, recupera una parte esencial de la memoria musical y social de Cataluña.