Basta con cruzar el puente
y ya comenzamos una aventura.
Dame la mano y olvida la pereza,
vamos a visitar la Naturaleza.
La hierba es suave y no hay mosquitos,
tiremos los zuecos por la llanura
y, ligeros como cabritos,
sigamos el sonido de la campana.
Ding dang dong, tocan a matinas
por nuestra felicidad....
No lo comentes, pero a base de propinas
he sobornado al viejo campanero.
Dame la mano y olvida la pereza,
corramos despabilados tú y yo.
Basta con cruzar el puente,
para hallar una alfombra florida.
Entre todas estas flores
yo sé cuál es tu preferida...
¿La amapola? Ni de lejos:
prefieres la primavera.
Veo una entre el follaje,
es de terciopelo como tu piel;
te la cojo: soy un buen paje,
quiero caricias como un cachorro.
Basta con dos o tres saltos,
y ya bailamos la tarantela
Cuidado, no des un paso en falso,
coge mi mano y avanza con cautela.
También he untado al pastor, para que
con su flauta nos toque una albada.
Por lo tanto, amor, respira hondo
y disfruta de cada salto.
Tu pie pisa el musgo,
si una espina se te clava,
no llores, dulce amiga,
que te la arrancaré con los dientes.
Amémonos como nos plazca,
no necesitamos hacerlo a escondidas.
Y si es un pecado, qué le vamos a hacer:
Iremos juntos al infierno.
Basta con cruzar el puente,
dame la mano y olvida la pereza.
Basta con cruzar el puente,
dame la mano y olvida la pereza.
(1953)
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