A golpes de ternura
de dos caminos nevados que se ignoran mutuamente.
El clima, en el cruce, será primaveral,
sabrá hacer florecer los corazones y estallarán a un tiempo
fundiéndose en una única e inmensa rosa encendida
que regaremos juntos con agua de ternura.
El amor mecerá las horas del verano
así como el viento mece cabellos y trigos y hierbas,
y, con sus dulces hilos, nos trenzará un gran nido
desde donde contemplaremos soberbias puestas de sol.
Y, en noches de bochorno, la pálida princesa
nos velará con un rayo de plata y de ternura.
El amor caerá de las nubes en los atardeceres de otoño
como una lluvia fina, dorando las hojas muertas.
y, en cuanto nos moje el cuerpo, de él huirá el miedo.
Veremos cómo el polvo de los años se va lejos de las puertas,
las puertas que nos mantienen aislados de la vejez,
las puertas que hemos construido con madera de ternura.
El amor, avivando el fuego durante las largas noches de invierno,
nos dará el rescoldo encendido que necesitamos para nuestra marcha.
Allá donde tú y yo iremos ni hay cielo ni hay infierno,
la muerte no es sino un nuevo nacimiento.
Y así, fuera del tiempo, poseeremos la gran riqueza
de ser inmortales y eternos hijos de la ternura.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
El cantautor mexicano Alejandro Santiago, vinculado con la trova contemporánea mexicana, murió el 22 de septiembre de 2026 en una clínica de Cuernavaca, Morelos, después de un prolongado periodo de hospitalización. A lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria publicó siete discos de manera independiente y llevó sus canciones a escenarios de México, Estados Unidos, Latinoamérica y Europa.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
Yacaré Manso presenta Un poco demasiado, su octavo trabajo discográfico, un álbum de diez canciones que marca un regreso a sus raíces de rock y pop sin abandonar su identidad como cantautor. Producido por el propio Manso junto a Víctor Volpi, el disco cuenta con la participación de Kevin Johansen, Los Tipitos, Vale Acevedo y Bersuit, además de "Lulo" Isod en batería y Juan Gigena Ábalos en guitarra.