El lamento por los cafés
nos van jodiendo los cafés.
El progreso siempre exige su tributo
pero en el corazón de la hamburguesa
no hay lugar para la ternura
y el ketchup nació con el ojo totalmente seco.
Poco a poco, como si tal cosa,
nos van jodiendo los cafés.
Se ve que el mármol molestaba
y lo han cubierto con una losa
plastificada, y con bombillas
que guiñan el ojo a los nuevos estetas.
Si quieres escribir cuatro líneas
sentado entre la gente,
las melodías maquinales,
unos buenos reclamos para carcamales,
te absorberán el entendimiento.
Tal vez esté pasado de moda,
pero no me convence
esto de tragarme latas siniestras del tío Sam.
Prefiero un trago de absenta
y calentarme de mala manera
recitando Verlaine de memoria y palmo a palmo.
Tal vez esté pasado de moda,
pero no me convence
¿Qué se hizo, de las charlas
ante mesas medio carcomidas,
cuando reinventábamos la palabra
y convertíamos en fábula la Historia?
¿Dónde están los ojos verdes, azules y negros
que me miraban con dulzura?
Hoy se han fundido, asustados
por los gritos inarticulados
de un tocadiscos estridente.
Buenas noches y adiós,
yo no me quedo en este agujero,
me recuerda demasiado el siglo de las luces:
cuando la mierda apesta demasiado
y rebosa de la taza,
la camuflan saturándola de perfume.
Buenas noches y adiós,
yo no me quedo en este agujero.
Me voy muy lejos de esta escoria,
hasta un rincón de la memoria
donde, con ladrillos vida eterna,
he edificado una taberna.
Si en cada botella de cerveza
hay escondida una canción,
todos los cafés son negros cielos
donde parpadean mil estrellas
que me contagian la claridad.
Poco a poco, como si tal cosa,
nos van jodiendo los cafés.
Prosifican y limitan tiempo y espacio,
pero el mundo sin aduana
de la idea soberana,
¡os juro que nunca nos lo arrebatarán!
Poco a poco, como si tal cosa,
nos van jodiendo los cafés.
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