La hecatómbola
Futuros niños, futuras niñas,
acercaos y mirad:
sorteamos alegrías y penas,
besos y puntapiés.
Sorteamos colores y razas,
lenguas y religiones,
caricias y amenazas,
lechos de plumas y de cartones.
Vuestra incierta existencia
la decidirá el azar.
¡La Hecatómbola ya está abierta
y todos deben jugar!
- A ti te ha tocado Nigeria:
moscas, hambre, el vientre hinchado.
Algunos meses de miseria
y bien pronto muerto y enterrado.
- Tú vas a Bangkok, pequeña.
Serás puta a los catorce años,
con un hijo, y sin ayuda
de nadie, propios o extraños.
- Tú irás a Rumanía
y serás carne de orfelinato.
Llorarás de noche y día
solo y atado a tu cuna.
- Tú vivirás en Brasil,
meu menino. Que tengas suerte
y no te encuentres demasiado pronto
con un escuadrón de la muerte.
- Tú ya nacerás con la Sida,
como quien trae un pan debajo del brazo.
Acaba de empezar la partida
y ya te han quitado hasta el último as.
- Tú, muchacho, es una pena,
malvivirás como camello
hasta que un poli, por la espalda,
te vuele el cerebro.
- Tú, de aquí a veinte años justos,
entrarás en la cámara de gas.
Si tuvieras la piel clara
no te meterían en ella.
- Donde tú vas no te quieren demasiado.
Mañana, en un contenedor,
el basurero encontrará
el cadáver de un recién nacido.
acercaos y mirad:
sorteamos alegrías y penas,
besos y puntapiés.
Sorteamos colores y razas,
lenguas y religiones,
caricias y amenazas,
lechos de plumas y de cartones.
Vuestra incierta existencia
la decidirá el azar.
¡La Hecatómbola ya está abierta
y todos deben jugar!
- A ti te ha tocado Nigeria:
moscas, hambre, el vientre hinchado.
Algunos meses de miseria
y bien pronto muerto y enterrado.
- Tú vas a Bangkok, pequeña.
Serás puta a los catorce años,
con un hijo, y sin ayuda
de nadie, propios o extraños.
- Tú irás a Rumanía
y serás carne de orfelinato.
Llorarás de noche y día
solo y atado a tu cuna.
- Tú vivirás en Brasil,
meu menino. Que tengas suerte
y no te encuentres demasiado pronto
con un escuadrón de la muerte.
- Tú ya nacerás con la Sida,
como quien trae un pan debajo del brazo.
Acaba de empezar la partida
y ya te han quitado hasta el último as.
- Tú, muchacho, es una pena,
malvivirás como camello
hasta que un poli, por la espalda,
te vuele el cerebro.
- Tú, de aquí a veinte años justos,
entrarás en la cámara de gas.
Si tuvieras la piel clara
no te meterían en ella.
- Donde tú vas no te quieren demasiado.
Mañana, en un contenedor,
el basurero encontrará
el cadáver de un recién nacido.
Versión de Miquel Pujadó
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