Solo han pasado cincuenta años
hogueras, la luna menguante,
domingos de cromos y Barça,
péinate, abrígate Joan.
Mi madre planchándome la bata,
la radio de mi padre sonando,
cine, besos, diligencias
y los tigres del "Circo Mundial".
Las trenzas y sus calcetines malvas,
moría si la veía pasar,
primer sufrimiento (cuando lo pienso,
aquí en el pecho me duele).
Las fiestas de codos indómitos,
sonaba "Eloisse" en el pick-up,
la Birkin sigue excitándose:
"Je t'aime, moi non plus mon amant".
Pasa la vida tranquila,
más tarde supe que en París
lo que en mi cabeza me hervía
alguien ya lo había previsto.
No sé dónde estás Margalida,
ayer mataron a Puig Antich,
la rabia, el estallido socialista,
los sueños no estaban prohibidos.
Templos en el corazón que se hunden
a mí no me podía pasar,
lágrimas, llantos y mentiras,
Urruti te sigo amando.
Huérfano de vientos favorables
no encuentro mis horizontes,
si alguien sufrió más de la cuenta,
hoy le pido perdón.
Y en la oscuridad del naufragio
por mi camino te cruzaste,
te mostré mis diablos,
más de uno lo has expulsado.
Las hijas, la fiebre no baja,
la radio de mi padre ha callado,
ayer llamaron de Girona:
alguien quiere que vuelva a cantar.
Comienza de nuevo el viaje:
sólo han pasado cincuenta años.
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