Novedad discográfica
Liuba María Hevia presenta «Almas comunes», su vigésimo sexto álbum
La cantautora cubana Liuba María Hevia dará a conocer su nuevo trabajo, integrado por once canciones dedicadas a la memoria, el amor, la patria, la migración y la esperanza, en un concierto el 19 de septiembre de 2026 en el Ateneo de Madrid. El disco cuenta con las colaboraciones de Ana Belén, el gaitero Hevia y Marisa Valle Roso, y combina sonoridades cubanas y caribeñas con la trova, el blues, el country, la música asturiana y elementos de cámara contemporánea. El primer sencillo, Amada tierra mía, se publicará el 18 de septiembre.
La cantautora cubana Liuba María Hevia dará a conocer su nuevo trabajo, integrado por once canciones dedicadas a la memoria, el amor, la patria, la migración y la esperanza, en un concierto el 19 de septiembre de 2026 en el Ateneo de Madrid. El disco cuenta con las colaboraciones de Ana Belén, el gaitero Hevia y Marisa Valle Roso, y combina sonoridades cubanas y caribeñas con la trova, el blues, el country, la música asturiana y elementos de cámara contemporánea. El primer sencillo, Amada tierra mía, se publicará el 18 de septiembre.
Portada del disco «Almas comunes» de Liuba María Hevia.
Liuba María Hevia presenta Almas comunes, el vigésimo sexto álbum de su trayectoria discográfica. La cantante y compositora cubana ha reunido once canciones en las que aborda la memoria, el amor, la patria, la esperanza, la migración y los vínculos que permanecen a través de la distancia. El trabajo incorpora colaboraciones de Ana Belén, el gaitero Hevia y la cantante asturiana Marisa Valle Roso, además de una instrumentación que combina recursos de la canción de autor con distintas tradiciones musicales.
La presentación en concierto tendrá lugar el sábado 19 de septiembre de 2026, a las 20:00 horas, en el Ateneo de Madrid. La actuación permitirá escuchar el nuevo repertorio en directo un día después de la publicación del primer adelanto del disco, Amada tierra mía, previsto para el 18 de septiembre en plataformas digitales y acompañado por un video en YouTube.
Almas comunes se articula alrededor de una geografía personal que conecta Madrid y La Habana, Asturias y Cuba. Las canciones recorren experiencias relacionadas con el desarraigo, la pertenencia, la memoria familiar y la continuidad de los afectos. La información de presentación del álbum señala que la obra no evita asuntos como el dolor, la pérdida, el exilio o el poder, aunque sitúa la ternura y la esperanza como elementos que atraviesan esas experiencias.
La relación entre los territorios aparece de manera explícita en Entre Madrid y La Habana, canción en la que participa Ana Belén. El tema se inscribe en la reflexión sobre la vida entre dos ciudades y sobre los vínculos que se mantienen pese a la separación geográfica. La colaboración reúne a la cantautora cubana con una de las intérpretes españolas con las que ya había compartido experiencias musicales a lo largo de su carrera.
Otra de las participaciones del álbum se encuentra en Asturias, bendito sea el amor, grabada junto al gaitero Hevia y Marisa Valle Roso. La canción está dedicada a la tierra del abuelo de Liuba María Hevia y aborda la relación con las raíces familiares. La incorporación de la gaita y de una voz vinculada a la música asturiana forma parte de la ampliación sonora que caracteriza este nuevo trabajo, en el que las referencias de Cuba conviven con las de otros territorios relacionados con la historia personal de la artista.
El disco también incluye Para que nunca me olvides, A pesar del poder, Revelación, Soledad de multitudes, Ojeras, Amada tierra mía y la canción que da título al álbum. El conjunto está planteado como un recorrido por diferentes formas de entender el amor, la memoria, el vínculo con la tierra y la experiencia colectiva.
En el plano musical, Almas comunes reúne texturas cubanas, caribeñas y trovadorescas con elementos de blues, country, música asturiana y cámara contemporánea. La guitarra, el tres, el laúd, el violín, el chelo, la percusión y la voz forman parte de la instrumentación descrita para el álbum. Los arreglos incorporan recursos procedentes de distintas tradiciones, con especial atención al papel de los instrumentos de cuerda y a la relación entre la voz y los acompañamientos.
La presencia del violín y el chelo permite ampliar los recursos de la instrumentación trovadoresca y establecer un diálogo con elementos de la música clásica. Al mismo tiempo, los ritmos cubanos y caribeños mantienen su lugar dentro del repertorio. La combinación responde a una propuesta en la que cada canción puede utilizar una sonoridad diferente sin abandonar el eje de la composición y la interpretación vocal.
Uno de los temas es Para que nunca me olvides. La canción aborda el amor como una forma de memoria que permanece sin convertirse en posesión. Su texto recurre a imágenes relacionadas con el mar, la luz y los sueños para expresar el deseo de conservar un vínculo a través del tiempo y de la distancia. La estrella de mar, el cocuyo, las alas de espuma blanca y coral y una lámpara de algas forman parte de las imágenes poéticas mencionadas en la presentación de la obra.
La composición plantea la permanencia en la vida de la persona amada mediante señales y recuerdos, más que a través de la insistencia o la apropiación. Según la descripción facilitada, el centro de la canción es una promesa de convertirse en luz, refugio y paisaje interior para preservar aquello que la distancia no consiguió destruir. La memoria aparece así como un espacio activo en el que el afecto puede continuar existiendo pese al paso del tiempo.
Musicalmente, Para que nunca me olvides incorpora un aire caribeño. La guitarra y la percusión establecen la base rítmica sobre la que se integran el chelo y las voces. El tratamiento instrumental acompaña las imágenes marinas y la cadencia de la canción, mientras la combinación de los distintos timbres desarrolla su carácter íntimo. La pieza forma parte de la vertiente del álbum dedicada al amor, la ausencia y la posibilidad de preservar los recuerdos.
Amada tierra mía, elegido como primer sencillo, introduce otra de las líneas temáticas del disco: la relación con el país de origen. El segundo sencillo será Asturias, bendito sea el amor, previsto para el 2 de octubre. La publicación contará con la participación de Hevia y Marisa Valle Roso. La canción permitirá conocer la vertiente asturiana del proyecto y su relación con la memoria familiar de la cantautora.
El 16 de octubre llegará A pesar del poder, también con publicación en plataformas y video en YouTube. El cuarto adelanto anunciado será Entre Madrid y La Habana, con Ana Belén como artista invitada, cuya salida está prevista para el 30 de octubre.
Para la actuación del 19 de septiembre en el Ateneo de Madrid, Liuba María Hevia estará acompañada por una formación de músicos cubanos integrada por Christopher Simpso al violín, Yibrán Riverola al tres y la guitarra, Eilyn Marquetti a la percusión y José Ernesto Hermida al bajo. La combinación instrumental permitirá trasladar al directo parte de las sonoridades presentes en el nuevo trabajo.
El concierto está concebido como la presentación pública de las once canciones que componen Almas comunes. La elección del Ateneo de Madrid sitúa el estreno en un espacio vinculado a la actividad cultural, el pensamiento y la palabra, elementos que la información del proyecto relaciona con los asuntos abordados por el repertorio. La actuación tendrá lugar después del lanzamiento de Amada tierra mía y antes de la publicación de los tres sencillos restantes anunciados para octubre.
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