Tres experiencias piamontesas (y III)
Folkclub
Si usted va tranquilamente de paseo por Torino, en la Via Perrone 3 bis no advertirá nada en especial. Ningún cartel luminoso, ninguna indicación le dirá que en el sótano de ese edificio se encuentra el Folkclub, un local de apenas 100 localidades.
Si usted va tranquilamente de paseo por Torino, en la Via Perrone 3 bis no advertirá nada en especial. Ningún cartel luminoso, ninguna indicación le dirá que en el sótano de ese edificio se encuentra el Folkclub, un local de apenas 100 localidades.
Fundada en abril de 1988 por Franco Lucà, aparentemente el Folkclub pasaría formalmente por algo parecido a un Jazz Cava al más puro estilo del barrio latino de París. Pero no se dejen influenciar por sus medidas —el tamaño no importa— porque esta aparentemente discreta iniciativa cuenta con casi 35.000 socios.
En él se realizan más de 60 conciertos anuales —multipliquen y verán que estamos hablando de más de 1300 conciertos desde su fundación— y por él han pasado —sorpréndanse— desde Bob Dylan, Joan Báez o Pete Seeger, hasta Mercedes Sosa, Inti-Illimani o Caetano Veloso, pasando por Paco Ibáñez, Miriam Makeba, Compay Segundo, Juan Formell y Los Van Van, Cesária Évora, Alan Stivell, Tania Libertad, Paco Peña, Lluís Llach, Maria del Mar Bonet o Joan Isaac.
Sin duda este alto nivel artístico sitúa al Folkclub como una de las salas de música en vivo más importantes de Europa. Y es que la ocasión de poder escuchar a cualquiera de los músicos antes citados —y los que no he mencionado— en petit comité, es más que un placer, un privilegio.
Dos palabras hacen posible este pequeño milagro: complicidad y respeto. La complicidad del músico que adapta su caché a las posibilidades del local y el enorme respeto del público que se respira ya desde antes de empezar el concierto.
A medida que se va descendiendo por las angostas escaleras que llevan al Folkclub, se tiene la sensación de ir acompañado por los espíritus de los que han estado ahí anteriormente. De hecho, las fotografías de los artistas que han pisado su escenario cubren las paredes y salen a recibirte y al llegar al local uno ya está prácticamente poseído y perfectamente dispuesto a dejarse seducir por la música que se escuchará ese día.
El trovador francófono de origen egipcio Georges Moustaki, escribió unas palabras que definen claramente qué es el Folkclub y que ahora están inmortalizadas en una placa que da la bienvenida al visitante del local:
“Cantar en el Folkclub es vivir dos horas de intimidad con un público cálido y acogedor. Es transgredir las costumbres del show business y olvidar todos los artificios para comunicarse en lo esencial. Yo he tenido en cada ocasión en que he sido invitado, la impresión de participar en una ceremonia informal, donde la complicidad entre el público y el cantante era natural y espontánea.
El FolkClub es una institución, una especie de academia de la buena música y la buena canción. Pocas veces ha habido en un espacio tan pequeño, una aparición tan inesperada y poco probable como la de muchos de los personajes que han pasado y seguirán haciéndolo.
Cuando me han pedido que me presentara me he sentido conmovido y halagado de formar parte de la familia de los artistas que frecuentan el Folkclub.
Algunos son amigos, otros casi hermanos, todos son figuras legendarias. Todos han dejado marca en nuestro oficio por su creatividad sin precedentes”.
El Folkclub no es una catedral de la canción, es tan sólo una pequeña ermita, pero en ella se obran los más bellos milagros.
Una carta abierta impulsada desde el entorno del BarnaSants reclama la creación del Ateneu de la Cançó en Barcelona, un espacio dedicado a preservar y dinamizar la canción de autor. La iniciativa cuenta con el respaldo de seis de los ocho exresponsables de Cultura de la Generalitat en las últimas dos décadas, abriendo algunas preguntas que van más allá de la música.
Ayer sábado, el Teatre Principal de Inca (Mallorca) se convirtió en el escenario de "60 anys de l’amor perdut", un emotivo concierto homenaje organizado por el festival BarnaSants para honrar la figura de Joan Ramon Bonet el undécimo integrante de Els Setze Jutges, coincidiendo con las seis décadas de su breve pero influyente trayectoria musical.
Los cuatro referentes de la música chilena compartirán escenario el próximo 25 de abril en el Parque Estadio Nacional en la primera edición del festival Canción Nacional. El encuentro reunirá a figuras clave de la Nueva Canción Chilena y el Canto Nuevo en una cita concebida como acto de memoria colectiva y celebración.
El compositor e intérprete Borja Penalba presenta "La suite de Parlavà", su segundo trabajo bajo la marca "Giròvag", un álbum de once canciones nacido de un retiro reparador que presentará en vivo este domingo 27 de marzo en La Fàbrica, en el marco del Ciclo de canción de autor BarnaSants.
La cantautora catalana Judit Neddermann presenta Llibert, un tema dedicado a su abuelo fallecido hace dos años, en el que reflexiona sobre la vida y la muerte como un ciclo continuo. La canción, publicada en la misma fecha de su muerte, se acompaña de un videoclip rodado en espacios significativos para su memoria familiar.