Las cosas bien hechas
Los organizadores del Barnasants estuvieron bien aconsejados cuando algún amigo querido y cercano les sugirió a Christian y Mario como alternativa musical y complemento magnífico a un variado y rico Festival. La idea parecía atractiva. Incluir en el programa a un dúo boliviano que no hacía música andina les sedujo desde el principio. No se equivocaron.
Y vinieron con sus guitarras al hombro, sus ilusiones recién estrenadas, su emoción ante lo nuevo, su solidaridad por bandera, su amor a Bolivia como catecismo, su canto a la igualdad, al amor, a la esperanza, a la paz. No hay canto mas bello, ni esperanza tan bien interpretada. Pasaron por el Harlem como un vendaval de aire nuevo, fresco, esperanzador y emocionante. Simplemente podemos decir que son magníficos esa pareja de soñadores y que si sus pasos les traen de nuevo hasta este lugar, haremos bien todos, los que les conocemos y los que no, en no perdernos algo tan espectacular, tan hermoso.
Y es que si hay una canción arrebatadora en su amplísimo repertorio es ese “Píntame Bolivia” que es todo un himno maravilloso que se te mete en el cuerpo y el alma, y así, sin querer acabas siendo también un poco más Bolivia, que es justamente lo que la canción desea que suceda. Pero el Píntame no es la única canción que nos conmueve. Hay otras muchas.
Está claro que la realidad y la historia no es la misma en todos los países de Latinoamérica y quizás por eso el lenguaje tanto poético como musical tampoco lo es. Negro y Blanco cantan la esperanza hasta el agotamiento en el país mas pobre y más necesitado del continente suramericano. Su lenguaje no tiene maldad ni es incendiario. A Negro y Blanco les parece que en la situación como se encuentra el país no conviene quemar nada, sino construir entre todos un futuro mejor y en este sentido su canción no arremete a ningún tipo de estamento. Es solo, nada más y nada menos que un canto al amor, a la justicia, a la esperanza, sobre todo a la esperanza en construir un espacio mejor y más justo donde quepamos todos, los bolivianos en primera persona y por extensión también aquellos que no lo somos.
La fuerza interpretativa es tremenda. La voz de Christian inunda todo con la fuerza de un huracán. La sintonía con el otro miembro del grupo (Mario) es más que notable y eso se nota desde fuera desde el primer instante.
Y además de todo eso tengo que añadir que cuando les conoces te das perfecta cuenta de la madera de la que están hechos estos dos personajes tan entrañables y tan necesarios. Muchos como ellos hacen falta allá y aquí, para ser entre todos más solidarios y mejores. Si además todo eso lo consiguen con guitarra y canciones me parece que su misión está más que cumplida.
A modo de saludo para Negro y Blanco desde estas líneas les diré solo una cosa: amigos, no cambiéis nunca. Os necesitamos así. Gracias.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
El cantautor mexicano Alejandro Santiago, vinculado con la trova contemporánea mexicana, murió el 22 de septiembre de 2026 en una clínica de Cuernavaca, Morelos, después de un prolongado periodo de hospitalización. A lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria publicó siete discos de manera independiente y llevó sus canciones a escenarios de México, Estados Unidos, Latinoamérica y Europa.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
El cantautor italo-argentino Piero falleció el miércoles 7 de octubre en Buenos Aires a los 81 años, después de más de seis décadas de trayectoria. Autor e intérprete de canciones como Mi viejo, Para el pueblo lo que es del pueblo, Que se vayan ellos y Pedro Nadie, desarrolló una obra en la que convivieron la canción popular, el compromiso social y un repertorio centrado también en la paz y la solidaridad.
Frank Delgado publica Archivos Descalcificados, un disco grabado en 2018 que reúne diez canciones que habían quedado fuera de trabajos anteriores. El álbum cuenta con arreglos y guitarras de Yibrán Rivero y funciona, según explica el propio cantautor cubano, como una recopilación lógica de composiciones pertenecientes a momentos muy distintos de su trayectoria, algunas escritas hace más de cuarenta años y otras hace más de veinte.