La música del tren
Ir a Zaragoza es la quintaesencia del ferrocarril. Incluso la palabra ferrocarril es excesiva para definir lo que se siente a bordo de un Alvia, que es para entendernos como lo que va a ser el AVE* pero a cámara lenta si se considera un trayecto lento, dos horas y media entre Barcelona y Zaragoza. Poco después de Roda de Berà el tren penetra en territorio AVE, los ejes se encogen y se experimenta la contradicción entre velocidad y silencio. En el exterior, la tranquilidad romana de los algarrobos. En el interior, la somnolencia del madrugador y el murmullo de pedir un café en voz baja.
Así pasan los minutos hasta que el Alvia llega a una estación llamada Zaragoza-Delicias. Son solo seis minutos de parada. El convoy ha de continuar hacia Madrid. Todo parece tecnológicamente perfecto como perfectas son las vías paralelas. Pero algo sucede. Una empleada habla a gritos por el intercomunicador. Faltan dos pasajeros y sobra una duda. Ahí está el problema: en el acceso a la rampa que lleva a los andenes una joven pareja se desespera. Los dos son jóvenes. Ella lleva una maleta ligera. Pero él, pequeño, frágil e indignado, sostiene un contrabajo correctamente enfundado que se desplaza sobre un carrito con ruedas. Por lo visto el joven no puede embarcar su instrumento. Faltan segundos para que el tren reanude su marcha. El músico toma una decisión y le dice a su novia: "Ve tú. Coge el tren. Yo ya me las arreglaré". Y ahí se desvían sus caminos: entre la novia y el instrumento, la burocracia ha decidido que el tren no puede admitir un contrabajo. El amor se va y la armonía se queda.
En España es fácil participar de las desgracias de los otros. Sin duda los funcionarios de la semialta velocidad no se habían encontrado nunca con un dilema semejante. No hay rencor ni palabras gruesas en el vestíbulo de Zaragoza-Delicias. El músico está perplejo. Los funcionarios no saben qué decir. Los pocos curiosos que han pagado por la rapidez del viaje ahora estamos allí, gastando minutos para dar ánimos al contrabajista. Incluso los hombres de seguridad toman partido y dicen que no hay derecho. Un pequeño parlamento intenta inútilmente juzgar los límites del reglamento. Por lo visto en los aviones un contrabajo ha de pagar billete de persona. Un hombre viajado reconoce que él ha visto contrabajos sentados en clase turista. ¿Qué hubiera sucedido si en vez de un contrabajo un pasajero hubiera introducido en el tren tres maletas de volumen parecido al instrumento proscrito? ¿Pagaría un pasajero de muchos kilos y mucho volumen lo mismo que el contrabajo? De nada sirve lamentarse. El músico debe estar pensando en sus colegas de cualquier orquesta. Ningún pianista viaja con su piano. Pero todos los demás instrumentos son vistos con simpatía menos el contrabajo.
Lo narró Patrick Süsskind, el de El Perfume, en una bonita obra de teatro dedicada a este instrumento. Sin el contrabajo las orquestas se pierden y el ritmo se deshace. Mientras el contrabajista duerme, el contrabajo le vigila desde una esquina. Los taxistas huyen del contrabajo y casi ningún compositor le escribe ni siquiera un solo. Nadie va por las mesas de los restaurantes amenizando las cenas de los enamorados con su contrabajo. Es un instrumento que no se ve, pero que cuando no está la música desaparece. Como los cimientos del mundo, como las letras de la lengua, como las traviesas de los raíles, que están ahí para llevarnos muy lejos a los músicos a condición de que solo lleven flautas, oboes o mandolinas.
* AVE: Tren de alta velocidad
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
El cantautor italo-argentino Piero falleció el miércoles 7 de octubre en Buenos Aires a los 81 años, después de más de seis décadas de trayectoria. Autor e intérprete de canciones como Mi viejo, Para el pueblo lo que es del pueblo, Que se vayan ellos y Pedro Nadie, desarrolló una obra en la que convivieron la canción popular, el compromiso social y un repertorio centrado también en la paz y la solidaridad.
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El fotógrafo Maxi Vernazza publica Alguien en el mundo, un libro que reúne imágenes de Charly García tomadas entre 1998 y 2008, durante una de las etapas más intensas de su trayectoria: los años atravesados por el concepto Say No More. El volumen nace de casi dos mil fotografías, analógicas y digitales, y recorre escenarios, viajes, estudios, hoteles y momentos cotidianos del músico argentino.