56 Festival de Folclore de Cosquín 2016
Cuarta luna, Parte Uno: La noche en que hubo dos lunas
Antes del cumpleaños de Soledad, hubo momentos luminosos en una noche en que cada número le puso condimento a la jornada, más allá del cierre festivo.
Antes del cumpleaños de Soledad, hubo momentos luminosos en una noche en que cada número le puso condimento a la jornada, más allá del cierre festivo.
El esperado regreso de Horacio Banegas.
© Paul Amiune
Se sabía ya de antemano que la sexta luna sería una de las más convocantes de esta edición del festival de folklore. Y también se sabía que Soledad tendría su noche. Sin embargo, —en otra acertada decisión de la comisión—, la luna del martes se desdobló, convirtiéndose en la noche de las dos lunas, donde todo tuvo su lugar e importancia, y cada artista brilló con luz propia.
Cerca de las 22, ya cumplidas la instancias protocolares del comienzo y la presentación del Ballet Camin sobre el Bicentenario de la Independencia, el esperado regreso de Horacio Banegas se hizo realidad en poco más de media hora de concierto en el que el santiagueño realizó junto a sus hijos Jana y Christian en guitarra y bajo y Franco Giovos en percusión, un muestrario del nuevo sonido de la chacarera, su evolución, desarrollo y origen. Apoyado en una banda cuya fusión va dependiendo del antojo sonoro de sus talentosos integrantes, Banegas puso sobre el escenario lo más clásico de su obra (Santiago es Pueblo que canta, Mi origen y mi lugar, Mi infancia), y desplegó el poderío sonoro en la electricidad de El Queñero. Tuvo que regresar para un bis, porque la gente de pie (como en aquel Cosquín en que tuvo ocho minutos sobre el escenario y se fue dejando a una platea pidiendo que siga) se lo reclamaba.
De la proyección de la chacarera al corazón mismo del chamamé, se paseó Cosquín en los próximo minutos con el set propuesto por Rony Vargas, el Pai Julián Zini y Mario Bofill, en un entrevero de palabras, canciones y emociones puestas en la voz de Bofill y los personajes de su canciones y las palabras de Zini y Vargas, en un momento de remanso para una noche que recorrió de norte a sur el mapa musical argentino.
Abi González, joven cantautor que tuvo su primera vez sobre el escenario, entregó sus propias canciones y tuvo un buen recibimiento mientras que la música del litoral con María Elena Sosa, Franco Giaquinto y Marcos Pereyra devolvió nuevamente el sonido de esa región a una plaza ansiosa por los festejos de Soledad, pero atenta y respetuosa a la escucha.
Anunciados por la coscoína Paola Bernal (otra de las cantoras que cada noche forman parte del equipo de presentadores), Los Carabajal volvieron a dejar constancia de su compromiso como parte fundamental de la historia de nuestra música y se permitieron salir de contexto con un homenaje a Horacio Guarany y la saya Morena Esperanza, antes de poner el motor en marcha del tren de las chacareras para bailar en un patio santiagueño improvisado en el que la plaza Próspero Molina se había convertido. La Delegación de Chubut fue parte de las Postales de Provincia, mientras que el cierre de la primera parte de la noche estuvo a cargo del humorista santiagueño Marcelo El Coto, que afrontó la ansiedad de una platea que iba a tener en minutos a su artista cumpliendo años sobre el escenario.
Un párrafo aparte —otro más— merecen los Che Joven, dúo del sur de la provincia de Buenos Aires, quienes por primera vez se suben al escenario de Cosquín con su proyecto personal (habían sido invitados en otras ediciones por Bruno Arias), entregó las canciones incluidas en su último disco Nuestro mensaje, que al cabo es el mensaje de quienes llevan en la piel la música pero también el compromiso de poner junto a ella los reclamos sobre la tierra, la libertad, el pasado y el presente de su raza, todo proyectado en un sonido que vira hacia el lado del rock, pero que no pierde a raíz. Los hermanos Pablo y Mario Coliqueo se dieron el gusto de invitar a Bruno Arias, Fran Lanfré y Rubén Patagonia a cantar con ellos, en uno de los puntos altos de la noche.
Mientras delante de escena sucedían cosas, detrás, en el vip, una cantidad de artistas y amigos esperaba la presentación de Soledad, que a partir de la una de la mañana se haría cargo del escenario Atahualpa Yupanqui para celebrar su cumpleaños. Pero eso, es otra historia.
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