Programa BarnaSants 2007
Alejandro Martinez y Diego Cantero
| Domingo 4 de febrero de 2007 Luz de Gas 19:00 h |
Emociones por partida doble son las que te procura BarnaSants al juntar en un mismo escenario dos de las voces más nuevas y refrescantes que han surgido desde el panorama de la canción.
Emociones por partida doble son las que te procura BarnaSants al juntar en un mismo escenario dos de las voces más nuevas y refrescantes que han surgido desde el panorama de la canción.
Alejandro Martínez, que no es la primera vez que participa en el festival, esta vez lo hará con su primer disco bajo el brazo, Volviendo a casa (Vicious Records), y un cúmulo de experiencias que le han permitido mejor aún más su directo. Diego Cantero, por su parte, ha confesado sentirse impaciente por compartir sus primeros pasos con el público catalán que puede utilizar como antecedente su reciente debut discográfico, Toma (Mandarina Records).
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
El cantautor, escritor e intelectual italiano Francesco Guccini, autor de canciones fundamentales como Auschwitz, La locomotiva (La locomotora) o L’avvelenata (La envenenada), ha fallecido a los 86 años. Durante cerca de medio siglo, Guccini construyó una obra estrechamente vinculada a la memoria, la historia, el compromiso social, la literatura y una particular manera de observar las relaciones humanas y el paso del tiempo.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.