Te quedarás en mí
Te quedarás en mí
como tus flores,
abiertas al candor de la mañana,
como se halla el amor
en las miradas
de tu gente feliz.
Te quedarás en mí
como esas piedras,
desafiantes al agua entre tus puentes,
inconmovibles, rojas,
invencibles
piedras del corazón.
Te quedarás en mí
llena de Octubre,
desbordante de Aurora,
tinta en dudas,
virgen, primera vez,
cadena rota,
desespero de horas,
buena suerte.
Te quedarás en mí
cual monumento
a la felicidad
y a la ternura,
a los días de allá,
a la victoria,
a los que ya no están,
a los que esperan.
Te quedarás en mí
como si todo,
tranquila y tempestivamente,
siempre,
en vena de mi piel
y de mi frente.
Te quedarás en mí,
mi Leningrado.
como tus flores,
abiertas al candor de la mañana,
como se halla el amor
en las miradas
de tu gente feliz.
Te quedarás en mí
como esas piedras,
desafiantes al agua entre tus puentes,
inconmovibles, rojas,
invencibles
piedras del corazón.
Te quedarás en mí
llena de Octubre,
desbordante de Aurora,
tinta en dudas,
virgen, primera vez,
cadena rota,
desespero de horas,
buena suerte.
Te quedarás en mí
cual monumento
a la felicidad
y a la ternura,
a los días de allá,
a la victoria,
a los que ya no están,
a los que esperan.
Te quedarás en mí
como si todo,
tranquila y tempestivamente,
siempre,
en vena de mi piel
y de mi frente.
Te quedarás en mí,
mi Leningrado.
(1985)
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Compuesta en el Océano Atlántico a bordo del buque soviético Leonid Sobinov, de regreso del Festival de la Juventud y los Estudiantes de Moscú.
Esta canción aparece en la discografía de
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