Cruzando los dedos
-aunque nadie sabe porqué-
casi todos siguen caminando a ningún lado
con las cadenas entre los pies.
Persiguiendo al grave amor,
crecido amor,
amplio amor,
mayor amor,
infarto amor,
ventajoso amor.
Hay viejos que lloran hasta su último día
recordando al viejo amor.
Y hay otros que pasan cruzando los dedos,
tal vez por la mañana les encuentren,
nadie sabe si tendrán tiempo,
si al verles seguirán igual,
si sea lo mismo,
si en un beso nuevo vuelve a ser su pelo
trampa para retener tus dedos.
Y cuando nos oyen solamente dicen:
”¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! Si escucharas la almohada,
sabrías que sigo aquí
como un farol sin condición.
Que en silencio aunque no veas
te ilumina los secretos más discretos.
¡Ay! No me busques afuera,
búscame en ti,
por lo que fui,
por lo que soy,
por lo que sólo hasta que dejes de buscarme pueda ser”.
Hay quien se cansó de buscarle
y mejor se casó.
Y otros tantos los evaden viendo la televisión.
Y hay otros que pasan cruzando los dedos.
Tal vez por la mañana les encuentren.
Nadie sabe si tendrán tiempo,
si al verles seguirán igual.
Si sea lo mismo,
si en un beso nuevo vuelve a ser su pelo
trampa para retener tus dedos.
(2003)
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