Delirio
y lo que no.
Me dice el corazón que de este lado de la almohada
no hay despertador sin la luna virtud del ruiseñor,
sin un tirón de fe.
Ya tú sabrás que no soy capaz
de contar lo que me encontré.
Ya sabes que me ha dado por buscarme
y encontrar la suerte en donde no.
De vuelta tu mirada me recuerda reposar
la suerte entre tu flor.
Si me curo en salud por el rencor,
si me vuelve a encontrar la sed,
si desgarra mi paz la soledad
y un invierno brota en mi piel.
Sin promesa y sin nombre
no hay juez más vil que yo,
sin luto que me asombre:
No me hizo ver mejor.
Tengo un poco de algodón
que de niño robé a una nube;
polvo de ángel sobre mi sombra obscura
que no ha podido olvidarte, créeme.
No hagas más preguntas,
toma todo y en la madrugada piensa en mí.
Lirio del agua,
delirio del agua dulce,
nube algodón de azúcar mi son de caña
del ron que ronda en nubes,
del otro lado de las nubes que no puedes ver:
Pídele a Dios que vuelva de nuevo luz
lo que siempre es luz.
(2004)
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