Los numerosos nadies
muy a pesar de que se nos niegue la voz.
Aunque todos tengan un precio en el libre mercado.
A pesar de vivir sin saber quienes somos:
Yo canto.
Trazo dibujos sobre la arena,
para poderte contar mis penas,
náufrago soy del viento que el mar se lleva al olvido:
Muy a pesar del llanto y la frustración,
del desencanto y de la resignación.
La ley de morirse o matar se transforma en miedo.
Con miedo vivimos, por miedo es que somos “nadie”.
El libre derecho a la paz se deforma en consumo:
Dime cuánto consumes y yo te diré cuánto vales, debiendo.
Me harté de vivir como si no existiera,
sumiso obligado a callar mis dolores,
de blanco y de negro vivir rezongando
y soñando a colores.
Crecimos peleando, castigando,
arrebatando el fruto a nuestros iguales.
Pasamos mintiendo, mutilando,
maldiciendo el fin de todo el amor.
(LOS NADIES)
Sueñan las pulgas con comprarse un perro,
y sueñan los nadies con salir de pobres,
que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte;
que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca.
Ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,
por mucho que los Nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho o empiecen el año cambiando de escoba.
Los Nadies, los hijos de Nadies, los dueños de nada.
Los Nadies, los ningunos, los ninguneados,
corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas si no dialectos.
Que no profesan religiones si no supersticiones.
Que no hacen arte si no artesanía.
Que no practican cultura si no folclore.
Que no son seres humanos, si no recursos humanos.
Que no tienen cara, si no brazos,
Que no tienen nombre, si no número.
Que no figuran en la historia universal,
Si no en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.
EDUARDO GALEANO
¿De qué nos sirve levantarse cuando siempre, siempre somos nadie?
Temprano caminar la misma calle, donde todo, todo sigue igual.
A dónde habrá quedad la hermandad, la sed, la rabia y el coraje
de alzar las voces, e ir gritando repitiendo que:
No somos nada,
Nadie es nada,
¿Nada?
(2006)
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