Gracias, tabaco
un cigarrito, un cafetito, unas galletas
y después otro cigarrito. Y alguien llama
y con su voz insoslayable va y me dice: “Haz las maletas”.
Y es ella, claro, que es un puro disparate
que un día sí y otro también me ata a su carro,
carro de amor y a la vez carro de combate.
Y me preparo a discutir mientras enciendo otro cigarro.
Otro cigarro que aún no es
el de después.
Es anterior,
por eso mismo lo destaco.
Gracias, tabaco.
Cuelgo el teléfono y me quedo pensativo.
Y lo descuelgo y ahora soy yo quien la llama
y comunica, no es posible. Y ya no vivo.
Y qué le pasa a este maldito encendedor que no da llama.
En la cocina hay una caja de cerillas
y, ya no paso. otro café. Mira que es terca,
esta mujer me sacará de mis casillas.
Salgo a la calle a ver si un taxi permisivo a ella me acerca.
Y otro cigarro que aún no es
el de después.
Es anterior,
por eso mismo lo destaco.
Gracias, tabaco.
Y hoy que pensaba, describiendo algún enredo,
ir con mis letras tras la gloria de Cervantes,
héteme aquí, tras la glorieta de Quevedo.
Por culpa de ella mis valores, que se dice, son tan cambiantes.
Me abre la puerta y me habla así –momentos graves–:
“No quiero ser más el reposo del guerrero
sino el afán del desertor, y tú lo sabes”.
Y conversamos y llenamos de colillas el cenicero.
Y otro cigarro que aún no es
el de después.
Es anterior,
por eso mismo lo destaco.
Gracias, tabaco.
Al fin quedamos en silencio y, cara a cara,
desembocamos entre el humo en el deseo.
Y aunque la clara situación no quede clara...
continuará, próxima entrega el mes que viene. Como un tebeo.
Y es el amor a la luz de una palmatoria.
En la pared dos siluetas lentamente
acariciándose se borran la memoria
con ese afán del desertor que me pedía la muy exigente.
Y otro cigarro que ya es
el de después.
Y es aún mejor,
por eso mismo lo destaco.
Gracias, tabaco.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La última edición del BarnaSants, la primera dirigida por Marçal Girbau, ha reducido un 40% el número de conciertos pero ha aumentado un 33% la asistencia y la venta de entradas. Girbau, que ha valorado positivamente esta 31 edición en la rueda de prensa celebrada hoy en Barcelona, ha apostado por menos fechas, más peso artístico y producciones propias con recorrido. Y una vez más se ha reivindicado la creación del Ateneu de la Cançó.
El veracruzano Rafa Mesa, desde 2018 en su alter ego artístico Pehuenche, se presentó en formato quinteto en Barcelona dentro de su primera gira europea que le ha llevado a Londres, Copenhague, a varios escenarios de Barcelona y finalmente Madrid.