Derroche
el teléfono desconectado,
en una mesa dos copas de vino
y a la noche se le fue la mano.
Una luz rosada imaginamos
comenzamos por probar el vino
con mirarnos todo lo dijimos
y a la noche se le fue la mano.
Si supiera contar todo lo que sentí
no quedó un lugar que no anduviera en ti.
Besos, ternura
que derroche de amor
cuanta locura.
Que no acabe esta noche ni esta Luna de abril
para entrar en el cielo no es preciso morir.
Parecíamos dos irracionales
que se iban a morir mañana.
Derrochamos, no importaba nada
las reservas de los manantiales
parecíamos dos irracionales
que se iban a morir mañana.
Si pudiera contar todo lo que sentí
no quedó un lugar que no anduviera en ti.
Y la noche es testigo de esta inmensa locura.
Nuestra ruta de amor se convierte en ternura.
(1993)
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