Afuera
que yo soy un tipo bien portado
mientras desnudan sus mentiras
en un aguacero duro del mercado.
Afuera nunca compro sueños serios,
mucho menos si ya son usados.
Mis siete corazones rotos
laten bien de frente, nuca de costado.
Afuera vi violencia, vi progreso,
vi también la mano que nos ha robado.
Afuera me escucharon ronco
cuando yo te juro que canté más claro.
Afuera, afuera, afuera, afuera.
Afuera no aprendí a bailar
la jubilosa danza de los conquistados.
Y confirmé que le hago alergias
a los intocables, pulcros y encumbrados.
Afuera la vergüenza supo
desangrarme el alma con una cuchilla.
Me supe igual ante la ley
y ante las horas para pacotilla.
Afuera hablé con las heridas,
y hablé con la rabia de los enojados.
Afuera dije groserías,
pero, por mi acento, se escuchó educado.
Se ha de saber que tuve amantes
por mis comentarios.
Se ha de saber que fui el exótico
en los escenarios.
Yo sé que hay mucho mundo afuera,
pero si me putean el santo,
me pongo como el locutor del noticiero nacional de radio.
Exportadores van de blanco,
y van curando las cegueras.
Afuera, afuera...
No supe si eran federadas
cuando me hablaron de las jineteras.
Yo te juro que arreglo mi barrio
si el billete de lotería me saliera.
Pero qué coño pasa con los proletarios
que ni se unen, ni se rebelan.
Tanta gente queriendo pisar aunque sea una vez
antes que el tiempo se acabe y se mueran.
Dame una goma y un planisferio
y te devuelvo el mundo sin fronteras.
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