Cumbia de la Llorona
una melodía loca
que llevaba el viento frío.
A la orillita del río cantaba la sorococa.
Mi prieta se había fugado con Olegario "El Sabroso".
Yo andaba un poco nervioso,
triste y desasosegao'.
Mi prieta se había fugado con Olegario "El Sabroso".
Era tan cruel y amarga mi agonía
que a las puertas de la muerte me sentía,
me había dejado mi dulce Dulcelina
y solitario fui derecho a la cantina.
Dicen que aquel que pena por amor
no le hace bien tomar mucho licor,
que como dijo Gumersindo Berruguete,
tiene visiones y hasta el diablo se le mete.
Como al filo de las siete a punta' e guaro y chirrite,
del Bar Salón "El Güitite"
salí hasta el "seserete".
Como al filo de las siete a punta' e guaro y chirrite.
Se que es duro de creer pero equivoque la ruta,
cuando al pasar por la gruta
oí un llanto de mujer.
Se que es duro de creer pero equivoque la ruta.
Era un lamento macabro el que escuchaba,
sentía un terror que la carne me erizaba.
A trompicones baje la cuesta pelona
y en una vuelta me topé con "La Llorona".
¡Ay! mamacita! grité desesperado,
se me acercaba y me fui poniendo helado,
y me temblaba toda la parte de abajo
y en ese instante fue que todo ocurrió…
¿Y qué pasó?
Que bailé la cumbia, la cumbia con "La Llorona".
Se fue bailando la cumbia, la cumbia con "La Llorona".
Ella dejó de llorar cuando vio mi movimiento
y se empezó a menear,
cumbiambando de contento.
Se me arrimó despacito revoleando la cadera.
Le juro que al momentito se me fue la borrachera.
Y bailó la cumbia, la cumbia con "La Llorona".
Se fue bailando la cumbia, la cumbia con "La Llorona".
La ceñí por la cintura y debajo de un ojoche,
con ritmo y con sabrosura bailamos toda la noche.
La cosa estaba caliente y se aligeró la ropa.
A la orillita del río cantaba la sorococa.
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