Amor a mares
que dicen que el mundo se derrumba
y que el pérfido siglo veintiuno
se cava su prematura tumba.
Les pido a esos nuevos Jeremías
que ya no lamenten por los muros
el triste final de una utopía
que puso a subasta su futuro.
Y ya sin favor...
habrá que ahogar
tanto horror
de tantas penurias y pesares
con un buen diluvio que derrame amor...
amor a mares...
Que asuman los capos de las sectas,
los popes de los becerros de oro
y la élite de la ley correcta
la ruina del arca sin tesoro.
Y que sepan que todos sus laureles
serán hojas que se lleve el viento,
que todas sus mieles serán hieles
en el más estúpido momento.
De signo contrario a estos contrarios,
por ahí van al son de la intemperie
los prófugos del Poder Corsario
y el dios de algún salvador en serie.
Perdidos, más nunca perdedores
y al margen de codos y escaladas,
los que no son más que soñadores
serán lo más bello de la Nada.
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