Qué tanto será
Me fui gateando por una nube,
por una nube color café.
Como las nubes vuelan ligero,
llegué a la Isla de Chiloé.
Me gusta la vida, florido el rosal,
sus bellas espinas no me han de clavar,
y si una me clava, ¿qué tanto será?
Seguí viajando en mi bella nube,
que en de repente se me taimó,
sacó un taladro con muchas puntas,
y toda entera se perforó.
Me faltó tino pa' equilibrarme
cuando mi nube empezó a llover.
Me agarro firme de los hilitos,
y como gata me descolgué.
Salté en la copa de una patagua,
por su plumaje me deslicé.
Caí en un charco de agüita clara,
y con el fresco me desperté.
Versión cantada por Isabel Parra:
Me fui gateando por una nube,
por una nube color café.
Como las nubes se mueven solas,
llegué a la Isla de Chiloé.
Me gusta la vida, florido el rosal,
sus bellas espinas no me han de clavar,
y si una me clava, ¿qué tanto será?
Pasé por Lota de amanecida
con los primeros rayos del sol.
Miré p'abajo, diviso Penco,
que relumbraba como un crisol.
Vaya paseo, señores míos,
el que en mi nube me regalé.
Seguí camino, diviso un piño,
desde mi nube lo saludé.
Vuela que vuela en mi dulce nube,
de repentito se me taimó,
sacó un taladro con muchas puntas,
y to'a entera se perforó.
Me faltó tino pa' equilibrarme
cuando mi nube empezó a llover.
Me agarré firme de los hilitos,
y como gata me descolgué.
Caí en la copa de una patagua,
por su ramaje me deslicé.
Salté en un charco de agüita clara,
y con el fresco me desperté.
(1966)
Refalosa que iba a ser incluida en el disco "Las últimas composiciones de Violeta Parra" pero que se descartó, desconocemos si antes o después de las sesiones de grabación. La canción se editó después en una versión cantada por Tita Parra, acompañada por Violeta, Ángel e Isabel. Publicamos primero la versión de Tita y luego la que grabó Isabel Parra en 1970 que, a pesar de ser posterior, está basada en la versión manuscrita de Violeta, por lo que representa la versión primordial.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La última edición del BarnaSants, la primera dirigida por Marçal Girbau, ha reducido un 40% el número de conciertos pero ha aumentado un 33% la asistencia y la venta de entradas. Girbau, que ha valorado positivamente esta 31 edición en la rueda de prensa celebrada hoy en Barcelona, ha apostado por menos fechas, más peso artístico y producciones propias con recorrido. Y una vez más se ha reivindicado la creación del Ateneu de la Cançó.
El veracruzano Rafa Mesa, desde 2018 en su alter ego artístico Pehuenche, se presentó en formato quinteto en Barcelona dentro de su primera gira europea que le ha llevado a Londres, Copenhague, a varios escenarios de Barcelona y finalmente Madrid.