Décimas (64): Un día en una cantina
a l’hora ’e la madrugá’,
cuando estaba la gallá’
más peligrosa y malina,
yo vi una carita fina
asomada en una puerta,
pidiéndole a doña Berta
permiso para cantar
y así poderse ganar
unas chauchillas murientas.
Era media’os de invierno,
las noches eran muy cru’as;
vide qu’esa criatura
peleaba ya en est’ infierno.
Siendo tan bellos y tiernos
sufren ya muy cruel castigo
delante d’esos testigos
de la miseria y el vicio.
Al borde del precipicio
se l’agusana’o el trigo.
La dueña d’este convento,
que solo viv’ entre pipas,
tiene la borra en las tripas
y al medio del pensamiento.
Le dijo: «Cabro pulguiento,
pónete luego a cantar».
¡Válgame Dios! que al entrar
lo vi con una chiquita.
Me dijo: «Esta es Margarita
que me viene a acompañar».
Mi corazón s’hizo añicos,
renegué contra la vi’a,
me dirijo compují’a
arrimándome a los chicos,
y bailoteaban los micos
allí como escarabajos,
me queman de arrib’ abajo
los rayos de sus miradas,
cuando después que cantaban
tomaban vino a destajo.
Bendito sea Dios, hermano.
Llorando yo me acerqué,
el vaso le arrebaté
gritando: «Esto es inhumano».
Y el niño que ya es villano,
me grita con insolencia
un rosario de indecencias.
Todos se ríen de mí,
yo me retiro de allí
con un cargo en la conciencia.
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
El cantautor español Pedro Pastor ha tenido que suspender los conciertos que tenía programados durante agosto en Estados Unidos después de que no le haya sido concedido el visado de trabajo.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El cantautor, escritor e intelectual italiano Francesco Guccini, autor de canciones fundamentales como Auschwitz, La locomotiva (La locomotora) o L’avvelenata (La envenenada), ha fallecido a los 86 años. Durante cerca de medio siglo, Guccini construyó una obra estrechamente vinculada a la memoria, la historia, el compromiso social, la literatura y una particular manera de observar las relaciones humanas y el paso del tiempo.