Décimas (85): El médico en juramento
de servir l’humanidad,
con gran religiosidad
recibe un documento.
Olvid’ el primer momento,
le da por matrimoniarse,
en auto quiere pasearse,
ya no le incumb’ el paciente,
si no es un rico pudiente,
el pobre vaya a enterarse.
El abogado tan grave
delante de un garrapata
(...)
s’encierra como con llave.
Le dice que nada sabe,
le nombra otro consultorio.
En un blanco lavatorio
se lava como Pilato,
después a bailar un rato
la danza de los demonios.
Y eso es poco, en esta fiebre
miremos al comerciante,
con su sonrisa galante
los pasan gatos por liebres.
Aunque los cielos se quiebren
hay que decir la verdad
de tanta calamidad
por la que estamos pasando.
Váyase, pues, consolado
con tanta mariconá’.
Nadie se ha muerto de amor,
ni por cariño fingido,
ni por vivir sin marido,
ni por supuesta traición.
El mundo es una estación
con trenes de sinsabores,
con faltas muy superiores,
su pleito no es una queja.
Gran pleito es quien despelleja
sin lástima a nuestros pobres.
Señora, yo la condeno
a l’alto de una patagua,
cinco días a pan y agua
durante todas sus horas.
Las lágrimas que me llora
no tienen explicación;
denuncie con su furor
la farsa politicante,
no los suspiros galantes
ni las razones de amor.
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
El cantautor español Pedro Pastor ha tenido que suspender los conciertos que tenía programados durante agosto en Estados Unidos después de que no le haya sido concedido el visado de trabajo.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El cantautor, escritor e intelectual italiano Francesco Guccini, autor de canciones fundamentales como Auschwitz, La locomotiva (La locomotora) o L’avvelenata (La envenenada), ha fallecido a los 86 años. Durante cerca de medio siglo, Guccini construyó una obra estrechamente vinculada a la memoria, la historia, el compromiso social, la literatura y una particular manera de observar las relaciones humanas y el paso del tiempo.