Tus ojos, querida mía
Tus ojos, querida mida,
son negros y engañadores.
Si tu mirada me engaña
no me matan sus fulgores.
Tienes unos ojitos
como luceros,
con su brillo que alumbran
al mundo entero.
Al mundo entero, sí.
Rosa llamada,
no me niegues la gracia
de tu mirada.
Eres bella y graciosa,
niña preciosa.
Versión detallada
La vida, tus ojos,
querida mida,
la vida, son negros
y engañadores.
La vida, si tu mi-
rada me engaña,
la vida, no me ma-
tan sus fulgores.
La vida, tus ojos,
querida mida.
Tienes unos ojitos
como luceros,
con su brillo que alumbran
al mundo entero.
Tienes unos ojitos
como luceros.
Al mundo entero, sí.
Rosa llamada,
no me niegues la gracia
de tu mirada.
Eres bella y graciosa,
niña preciosa.
Cueca que aprendió Violeta Parra entre noviembre de 1957 y enero de 1958 de Rosa Cisterna, fundo Trinitaria, Concepción. Para la letra se ha tenido en cuenta tanto la transcripción mecanografiada por Violeta como la partitura manuscrita de Gastón Soublette, que se encuentran en el Museo Hualpén, Provincia de Concepción.
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