Batejaré el teu nom
i ofec la teva veu i espai en blanc, la lletra.
Quan caiguis contra el fang per llocs on creix el vidre,
l’atzar que et va portar tindrà per nom absència.
I hauràs com a motiu “desastre de la guerra”,
i ja per sempre més, pels teus cremats camins,
desmembraré el desig, somiatges i memòria:
seré el meu enemic, ho vols, sense amnistia.
Morir és un país que prou bé coneixies...
I em portes paraments, amb crisantems i ciris
i un vacil·lant xiprer i el gèlid tall dels llavis.
Morir és un país...
Només et cridaré, areny sembrat amb sal,
quan un record anèmic molt prim, com de ferida,
m’encengui com el llamp que viu en la tempesta.
Només llavors, senyora, un cor, fet d’esca crema.
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