Jardín de invierno
donde dicen que,
no se marchitan las flores,
recuperan sus colores
y vuelven a respirar.
Sé de un hospital
en donde un rosal
blanco recuperó el tono
y un ruiseñor triste ha vuelto a cantar.
Hace tiempo que,
vengo oyendo hablar
a mediados y en secreto
de la existencia de un reino
como no se oyó contar.
Dícese el rumor
que hay un hospital
que sanó al que estuvo enfermo
y anda bien lo que otro lo anduvo mal.
Andará cerca del rio,
jugará dentro de mí,
se alzará tras del estío
donde oí el agua reír.
En lo profundo del bosque
lo hallará quien mire bien;
sigan los trinos este atardecer.
Yo sé de un hospital
en donde dicen que
no tocan tres estaciones
ni discurre el tiempo tal
ni como ocurre por aquí.
Unos dicen que
se ha formado de historias
y otros dicen sueños,
yo creo que es alguien que siembra un jardín.
Hay un hospital
-escuché decir-
de libélulas y abejas,
de vecinos, de parejas
y a cuanto quepa nombrar.
Hay un hospital
donde dicen que
todos los que se aman sueñan
para siempre juntos un tiempo más.
¡Ay! Dicen sí,
que el tiempo ahí
seguro anda al revés,
pues se afirma que
convierte en joven tu vejez.
Dicen que se vuelve a tener
lo que un día se fue,
lo que se sabe se espera
y se ignora de ayer.
Yo sé de un hospital
en donde dicen que
se van sumando los nombres
y que le rodean de escarcha
en una eterna aura invernal.
Yo sé de un hospital
en donde dicen que
todo mal se desvanece
pero nadie vuelve de ese lugar,
pero nadie vuelve de ese lugar.
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