Remite...
hermanos, compañeros, compañeras,
queridos, queridísimos amigos
de todas las procedencias,
de todas las luchas,
de todos los caminos,
de todas las sinrazones.
¿Podrían ustedes sin más trámite, decirme dónde vivo?
¿Podrían indicarme desde qué dirección les envío estas palabras?
¿Desde qué punto parten estas líneas?
¿Por qué se van vertiginosamente
desde no se sabe dónde?
¿Cuál es el número de mi casa?
¿Cuál es mi ciudad?
¿Dónde es mi plaza, mi árbol, mi vereda?
¿Tengo acaso un pedazo de calle por donde transitar,
una mesa donde poner mis flores,
una flor, un medidor de gas, un vecindario?
¿Hay alguien que me vea en mi paisaje
y que pueda decirme dónde quedaron mis árboles,
mi cordillera, mis dinosaurios?
¿Adónde van a enviar ustedes las condolencias
o las felicitaciones?
¿A quién le van a llegar las encomiendas?
¿Tengo un patio donde plantar esta semilla?
¿Hay todavía una especie de aroma que me pertenezca
y que ustedes reconozcan como mi país, mi continente, mi lenguaje?
¿Tienen ustedes alguna idea de adónde pude haber metido las llaves?
¿Sabe alguien dé alguna puerta donde yo pueda entrar ahora sin golpear,
donde no haya nadie detrás acechando, quién soy,
de dónde vengo, a qué vengo?
¿Conocen mi uniforme?
Si ustedes averiguan algo,
háganmelo saber sin demora:
lo necesito con urgencia
para seguir cantando
por el mundo.
La cantante, flautista y compositora catalana Magalí Sare presenta Descasada, un trabajo entre la investigación antropológica y la libertad musical. Sare se sitúa en una escena de mujeres altamente formadas que han redefinido la canción de autor contemporánea.
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