Habrá que someter a referéndum
las cartas de los bancos, la tristeza
que flota entre los restos del naufragio,
las flores de papel y las certezas
que arañan la pizarra del pasado.
Pero este mes viene desmadejado
y todo trae el sabor de un mal tequila,
agriado por la sal que traen los llantos
de las salas de embarque hacia la vida.
Y el mundo estalla en todos los abrazos.
Tiempos difíciles, mi amor,
quieren robar la primavera.
Arde el cielo y mi corazón
acusa ahora esta ronquera
de tanto gritar sin encontrarte.
Y alumbra la noche luz de notarios
que escriben un mañana sin razones,
sin árboles, sin libros, sin canciones
que nos rescaten de todos los fracasos.
Habrá que someter a referéndum
la voz de los cajeros, la tristeza,
la tiranía del tiempo y los espejos,
los cuentos de dragones y princesas,
la resaca, los quince de febrero.
Estallan las alarmas financieras,
suben las almas y el coste de la vida.
También al alza están los crisantemos
de tanto desamor que no cotiza
y yo te busco en todos los inviernos.
Tiempos difíciles, mi amor,
quieren robar la primavera.
Arde el cielo y este corazón
acusa ahora esta ronquera
de tanto gritar mientras contemplo
viejas constelaciones desgastadas
por el zarpazo inútil de deseos
que fueron persiguiendo a otras estrellas
fugaces que salieron a tu encuentro.
La cantante, flautista y compositora catalana Magalí Sare presenta Descasada, un trabajo entre la investigación antropológica y la libertad musical. Sare se sitúa en una escena de mujeres altamente formadas que han redefinido la canción de autor contemporánea.
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