Princesa del subterfugio
mas tenía el corazón más desdichado.
Tenía el alma llena de marcas de mordiscos
y un amor descafeinado.
Tendrías que haberla visto correr
tras caricatos, palmeros, cantautores.
Tendrías que haberla visto morir
de mal de amores.
Bruja de corazón sucio
como un lavabo de hombre:
princesa del subterfugio,
voy olvidando su nombre.
Bruja de corazón roto
como un cristal contra el suelo,
ya no me duerme su foto
las noches que me desvelo.
Tenía un billete de ida y vuelta a mi cabeza,
el finiquito por despido en mi memoria.
Tenía la llave de la puerta de salida de mi vida,
de mi mente, de mi historia.
Tenía un trato con Lucifer,
salió perdiendo, resultó que era mi amigo,
lo conocí en el averno
que escondía tras su ombligo.
Tenía una boca desbocada, quiso, y no pudo, ser hada,
el cuento le traicionó.
Tenía lo que yo, es decir, nada, una mañana desolada,
hasta el sol la abandonó.
Tendrías que haber olido su piel,
aquel perfume se perdía entre sus dudas,
jamás le trajo una carta
el cartero de Neruda.
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