Veinte años después
y ahora solo es hoja seca.
Verrugas en vez de pecas
y expulsada del jardín
de las flores mas buscadas
por hombres que, despechados,
huían de su pasado
navegando en su mirada.
Todos le decían jazmín.
Donde ayer hubo piratas
hoy solo aparecen ratas
que escaparon de Hamelin.
Nadie le paga las copas
ni le da lo que no tiene,
ni le dice que le quiere
mientras le quita la ropa.
Veinte años después
en las almohadas no deja
aquel olor a placer
sino un cuaderno de quejas.
Y otro cliente se fue.
Todos le decían jazmín
y ahora no le dicen nada.
Cuentan que iba para hada
y que sabía a pipermín.
Al fin coincidí con ella.
Me invitó a pasar el rato
y yo acepte sin desacato
y le traté como a una estrella.
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