Te seguiré hasta el final
una noche brilló el sol,
y tras el aguacero
el mundo renació.
Ojalá que el poema
sea un arma con poder
para abrir las fronteras
de la noche, con tu piel.
Hagan largo el paisaje
de mi larga soledad,
cuando un verso se abre
hacia un día sin final.
Siento como mi sangre
corre en franca rebelión,
desde que en una tarde
no di freno a mi razón.
De cabeza al infierno
por tu culpa me lancé,
y tras el azul, un negro
horizonte más hallé.
Háblame sin misterios,
siénteme sin indecisión,
pues te hablo como a un sueño
que se encierra en mi canción.
Te esperaré en la isla
de mi ingrata soledad,
y ahora que el sol brilla,
te seguiré hasta el final.
Te esperaré en la isla
de mi ingrata soledad,
y ahora que el sol brilla,
te seguiré hasta el final.
(1985)
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