A los niños con suerte


Quiero decirles
en esta hora
incitadora

A los niños con suerte
que no han jugado con la muerte
ni con el shoot, ni el shit,
quiero decirles en substancia lo siguiente:
No toquen a la línea
ni a la pasta en solapado envase,
volada blanca y curvilínea
para al fin retornar a la base.
¡Cero héro-es, la conclusión!
Yo les digo, y otros conmigo,
que no hagan deal con los dealers
que esperan desde ahora la hora,
in-ci-ta-do-ra
febril.

A los niños con suerte
que no han jugado con la muerte
ni con el shoot, ni el shit,
quiero decirles en substancia lo siguiente:
No exploren los trances
ni la travesía en punto fijo
pues no hay Edén que un niño alcance
por muy lejos que se lleve el crucifijo.
¡Cero héro-es, la conclusión!
Yo les digo, y otros conmigo,
que no hagan deal con los dealers
que esperan desde ahora la hora,
in-ci-ta-do-ra
febril.

A los niños con suerte
que no han jugado con la muerte
ni con el shoot, ni el shit,
quiero decirles en substancia lo siguiente:
No caigan en la trampa
de la pepa como pasatiempo
y no cometan la imprudencia
de saltar por el aire antes de tiempo.
¡Cero héro-es, la conclusión!
Yo les digo, y otros conmigo,
que no hagan deal con los dealers
que esperan desde ahora la hora,
in-ci-ta-do-ra
febril.
Versión de Quilapayún
Idiomas

Esta canción aparece en la discografía de
LO + LEÍDO
1.
Silvio Rodríguez inicia en Barcelona su nueva gira
[02/09/2026] por Xavier Pintanel

El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

2.
Cuando el streaming nos acercó la música, pero alejó a los músicos
[13/08/2026] por Xavier Pintanel

Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.